lunes, 17 de junio de 2013

El fin inevitable. El fin que no existe. ¿Dónde estás ahora?

El día se acerca con rapidez. 
Él dice entre broma y broma lo que no puede decirme a la cara. 
Mi rostro, mis lágrimas, mis gestos, no lo sé. 
Pero él aún no se ha ido, aunque eso sea bueno, no es definitivo, el fin es inevitable.
Lo siento tan cerca cada día, 
su pena por mi me golpea con fuerza, me samaquea y me tira al suelo.
Me levanto, creo en sus bromas bonitas, creo en que puede ser, y hago oídos sordos a lo extraño, a lo que es doloroso, a la cercanía del fin.
El fin inevitable.

Por un momento regreso a la realidad, luego vuelvo a mi nube. No, no es inevitable, ni siquiera existe.

¿Quién dijo eso? No... Es una equivocación.
El fin no existe.
Él me ama, me ama...
(Me amó)