lunes, 15 de junio de 2009

En un Atardecer...

“Una lágrima recorre mi mejilla mientras veo que se pone el Sol, es un atardecer… Recuerdas que me dijiste: ‘Luna, me moriré en un atardecer, yo lo sé, me moriré’. ¿Recuerdas? Fue esa la última vez que te vi… ¡Te odio!… Porque eres siempre tan acertada… Todo este tiempo tuviste la razón.”
Ella estaba en su alcoba, junto a la ventana, se encoge en sus brazos como tratando de buscar un abrazo, algo torpe, pero así es ella. Pero finalmente, rompe en llanto. Hay una carta abierta sobre su cama, era una noticia, que no quería creer… Cuesta pensar que esta pasando. Sabía que pasaría, pero no esa tarde, no ese día.
Azumi era su amiga, no desde hace mucho, pero había tocado su corazón. La había conocido no más hace un mes, fue casi como predestinado, ninguna de las dos se lo esperaba.
Luna caminaba rápidamente, casi corriendo, por la calle, un tráfico inmenso y el ruido irritante. Era tarde para el colegio, demasiado tarde, pero pensaba: “No… Si me apuró si corro… No puedo llegar tarde, no otra vez”. Y mientras se repetía lo mismo en la cabeza, del otro lado venía Azumi. Ella también iba al colegio, pero poco le importaba ya llegar tarde.
Chocaron, las dos cayeron para direcciones diferentes, fue un golpe, un solo sonido y todo parecía detenerse por un segundo. Luna miró a Azumi, y ella igual de sorprendida. Ninguna atinó ha hacer más… ¿Qué fue?
Se levantaron al mismo tiempo, Azumi recogió sus audífonos, los cuales tenía y se cayeron.
- ¿Está todo bien?- dijo Luna.
- Si, claro.- respondió Azumi- No pasó nada.
Ambas sonrieron, ninguna imaginó que sería el comienzo de algo.
Resultó que también estaban en el mismo colegio, ambas fueron regresadas… Y ambas no fueron a sus casas… ¡Qué sería! Tenían tanto en común.
- ¿Cómo es… que no te conocí antes?- decía Luna.
- ¡Qué sería! Todo es por algo,- respondió Azumi.-Quizás… Aún no era el momento.
Solían verse casi a diario, esta amistad fue creciendo, parecían amigas de años… Pero tan solo habían pasado días. Así de rápido pasa el tiempo.
Un día, en la casa de Luna, ellas se encontraban en la sala. Azumi estaba en la ventana, miraba como se ponía el atardecer.
- ¿Qué tanto miras el atardecer?- dijo Luna mientras se sentaba a su lado.
- Luna, me moriré en un atardecer, yo lo sé, me moriré.-respondió ella instantáneamente
- ¿Por qué dices eso?
- Yo lo sé, es así.
- ¿Cómo así?
- Simplemente así, moriré. Pero esta bien…
Un silencio. Un aire de tristeza. “¿Cómo puede decir algo así?”-pensó Luna. Apoyó su cabeza en el hombro de Azumi.
- Pero,- siguió Azumi- al menos conocí a alguien que valió la pena.
Ambas sonrieron.
“Yo no imaginé que sería la última vez que la vería… Si lo hubiera sabido, le habría dicho tantas cosas… Sabes Azumi, siempre me sentí segura a tu lado, es algo extraño… Te conocí tanto en tan poco tiempo… ¿Cómo es posible? Será… ¿Qué eras un ángel? No lo sé, aún no lo sé… No sé si algún día lo sabré. Sólo se que fuiste la persona más maravillosa que conocí, me hubiera gustado decirte eso, y mucho más… No sabes… Y ahora… Pero, así es ¿No? Y a lo sabías.”
Aquel día, cuando Azumi salió de casa de Luna, le dio un fuerte abrazo. Y siguió su camino, y durante aquel atardecer ella confirmo sus predicciones.
“Pero esta bien, ¿Verdad? Porque tú lo sabías.”- Luna llora, frente a la ventana.
¿Por qué esperar el último momento para decirlo todo?
“Porque el corazón no muere cuando deja de latir, muere cuando los latidos no tienen sentido…”Y Luna se alejó de la ventana, hoy vestiría de negro, hoy no habría más que tristeza.