viernes, 23 de diciembre de 2011

Léeme.

Llámame loca, pero creo que esto que quema por dentro... Es amor.
No dejaré que él se vaya, no lo soltaré jamás. Se que cuando tome mi mano yo, lo miraré de frente, y luego agacharé mi mirada y lloraré sin que me vea, sin que él pregunte porque. Porque ya sé que la respuesta es tonta, porque yo sé cuanto me alegra estar a su lado... Porque nadie sabe cuanto lo amo, y nadie podría entenderlo nunca.
Nadie sabrá como sufrí, como lloré, como reí, cuantos suspiros fueron por él, cuantas veces mi mirada se perdió en el vacío solo para pensar en él y cuanto desearía estar a su lado ahora. No espero que nadie lo entienda, solo que algo tan grande que arde por dentro... ¿Será posible ocultarlo más?
Él es todo lo que quiero para mi y si se va yo... Moriría por dentro, pero mi amor que aún queda me mantendría a pie por unos minutos más, solo para decirle que no lo dejaré de amar nunca.
Él tiene mis alegrías más extrañas, mis tristezas más profundas, mis preocupaciones, mis sueños, mis deseos, mis ansias, mis pecados más prohibidos y hasta poseé cada parte de mi que nisiquiera yo conozco... Él me tiene, y yo lo amo, lo amo porque me conoce, lo amo porque quiero que sea mio, lo amo porque se que siempre debí amarlo, que él es mi vida y jamás habrá otra persona.

Llámenme loca, pero creo que esto es amor.
Y si no lo es...
Puedo seguir quemándome viva, porque soy feliz.


sábado, 5 de noviembre de 2011

Llámame de Madrugada si se te antoja.

Paradójica sensación de ser correspondida, el amor para mi es una sensación dolorosamente placentera. Su amor me ha llevado fugazmente al cielo y me ha regresado de golpe a la tierra mil veces...

Y aún así, no lo dejaría por nada en el mundo.


Una llamada más. Un mensaje... Y podré dormir tranquila ♥

Si él supiese que cada gesto que hace es tan amado por mi, si tan sólo pudiese ver que es más de lo que soñaba, tal vez no lo entendería... Así que por eso no lo sabe. 

martes, 19 de abril de 2011

Poema 3, Neruda*

Ah vastedad de pinos, rumor de olas quebrándose,
lento juego de luces, campana solitaria,
crepúsculo cayendo en tus ojos, muñeca,
caracola terrestre, en ti la tierra canta!

En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
como tú lo desees y hacia donde tú quieras.
Márcame mi camino en tu arco de esperanza
y soltaré en delirio mi bandada de flechas.

En torno a mí estoy viendo tu cintura de niebla
y tu silencio acosa mis horas perseguidas,
y eres tú con tus brazos de piedra transparente
donde mis besos anclan y mi húmeda ansia anida.

Ah tu voz misteriosa que el amor tiñe y dobla
en el atardecer resonante y muriendo!
Así en horas profundas sobre los campos he visto
doblarse las espigas en la boca del viento.

*Era acaso el amor què buscaba con ansiedad
el que se escondìa tras las palabras
el que mi mente interpretaba...
¿Era mi sueño?

sábado, 29 de enero de 2011

1º Cap.: Sueño.

La oscuridad de aquella noche se me hacìa familiar. Si, estaba soñando. Una vez màs. ¿Pero què pasaba exactamente? Lo ùltimo que recordaba de la noche pasada, era la rutina de siempre, al irme a dormir. El sueño ahora lo sentìa màs pesado... Màs real. Y me asustaba. Noches como estas, en mis sueños, era atacada constantemente por mis miedos de niña, por màs ridìculo que suene... Mis màs enterrados miedos parecian aparecer aquì. En lo màs profundo de mi subconciente. Desde tìas que no querìa conocer, abismos, mi aùn incomprensible horror al vacìo... Solìa tener ataques de pànico desde muy niña, la respiraciòn acelerada, seguida por momentos de inconsiencia y confusiòn. Pensè que llegarìan a desaparecer.
La noche era realmente oscura, me empezaba a preguntar si era un sueño enrealidad. Me reprochè varias veces, diciendome a mi misma lo tonta que era por discutir esto. Es sòlo un sueño. Lo que me atemorizaba era lo que me harìa enfrentar.
Me mareè muy ràpido, empecè a sentir vertigo. Cerrè mis ojos con fuerza y al abrirlos ya estaba en otro lugar. Estaba viendo la calle, en un dìa templado. Esto me resultaba màs que familiar. Estaba dando un paseo por mis recuerdos.
Mi màs preciado recuerdo.
Su sonrisa.
Su rostro.

Y el momento en que lo capte.